lunes, 25 de noviembre de 2013

Roland JV80: El síndrome del epoxi rojo

Cuando la firma Roland, allá por los años 90' del siglo pasado fabricó en Japón éste y otros modelos de teclados (como por ejemplo y especialmente el JD 800), nada haría preveer que el epoxi utilizado para pegar los contrapesos de las teclas, especialmente en países cálidos como el nuestro, terminaría por mutar hacia una especie de caramelo rojo pegajoso muy denso que impregnaría el interior del aparato haciendo impracticable la acción del teclado.
Cuando llegó a mis manos este instrumento, éste era su principal problema, aunque tampoco el único. El resto fué relativamente sencillo de solucionar, pero retirar del todo los restos del epoxi tuvo bastante complicación, pues basta que quede una sola molécula en los mecanismos del teclado para que sea imposible mantener una interpretación fluida, como debe ser en cualquier instrumento musical.

Por tanto, lo primero fué desmontarlo hasta retirar el teclado de su alojamiento (algo relativamente sencillo si lo comparamos con el Ensoniq ASR-10, por su sencillo diseño que facilita mucho su mantenimiento.
Una vez retirada la tapa metálica, como podemos ver en la imagen superior, solo hay que aflojar los tornillos que mantienen unido el teclado y las dos cinchas blancas que conectan el teclado con el resto del instrumento, abajo en el centro de la imagen:
Llega el momento de retirar todas las teclas de su alojamiento (con cuidado de no romperlas porque están muy enganchadas al teclado y entre sí), retirando primero sus muelles, y empezar entonces con el proceso químico que nos ayudará a hacer desaparecer la mayor parte del pegamento epoxi antiguo, aunque para retirarlo del todo será necesario después actuar con bastante más insistencia.

Una vez retiradas todas las teclas, las someteremos al proceso químico que consiste en sumergirlas en una Solución de agua con, principalmente, amoníaco (mejor perfumado, para evitar en la medida de lo posible que el desagradable olor del amoníaco se adueñe del instrumento), lejía (también perfumada) y agua oxigenada, que ayudará a actuar los otros componentes y de paso blanqueará las teclas:
Habrá que mantener las teclas en la Solución durante un tiempo razonable (más de 48 horas por lo menos), ya que nuestro objetivo será despegar completamente los contrapesos, especialmente los de las teclas negras, único modo de acabar para siempre con el pegajoso epoxi rojo.

Mientras las teclas se dan su baño, aprovecharemos para actuar en la base que las mantiene en su sitio. Lo primero será retirar cualquier rastro de pelusilla que haya más o menos suelta por ahí, teniendo en cuenta que mientras haya epoxi en la base, el polvo permanece enganchado a élla. Esto se puede hacer empleando un cepillo de cerdas duras. En la siguiente imagen se aprecia la montaña de detritus ya retirada:
Luego, con la ayuda de un trapo impregnado en amoníaco, iremos actuando sobre el epoxi que hay en la base, procurando retirarlo del todo, porque un poco que quede será suficiente para que las teclas se vuelvan a pegar y en ese caso habrá que volver a desmontarlo todo una y otra vez hasta retirar el 100% del epoxi. Por eso es mejor un trabajo concienzudo en este punto que tener que volver una y otra vez sobre este asunto.
En la imagen superior se aprecia bien la zona brillante a la derecha formada por todo el epoxi que impregna todavía la base de las teclas. Puede ayudar, y mucho, una hoja de cutter del tipo plana, al estilo de los formones de ebanistería, o en su defecto un destornillador de punta plana lo más ancho posible. La cuestión es desprenderse del todo del epoxi.

La siguiente fase, una vez pasadas 48 horas de baño, es retirar los contrapesos de las teclas. En el caso de las teclas blancas sólo será necesario si se despegan por si solas ó fácilmente, después veremos por qué. Además es probable que ya se hayan desprendido algunos contrapesos. En el caso de esta máquina su anterior dueño pudo rescatar algunos, aunque no todos, por lo que será necesario fabricarlos desde cero, ya que la opción de conseguir las teclas completas es demasiado cara. Los contrapesos sueltos no se venden.

Para retirar los contrapesos de las teclas negras, lo adecuado es hacer palanca con un destornillador. Después las dejaremos de nuevo en remojo 48 horas más, hasta conseguir disolver del todo el epoxi. Entonces, una vez bien secas, llega el momento de utilizar la cola de contacto para sujetarlos de nuevo en su lugar.
Prepararemos las teclas colocándolas una al lado de la otra boca arriba, dejando caer una cierta cantidad generosa de cola en el alojamiento de los contrapesos e iremos poniendo  los contrapesos en su lugar:
A pesar del cuidado que puso su anterior propietario, algunos contrapesos de las teclas blancas se han perdido. Una buena opción para reconstruirlos es cortar tiras de alambre y mediante una balanza, conseguir el peso adecuado (en este caso 10 gramos), y embutirlos entonces mediante la cola de contacto:
En la siguiente imagen se aprecia bien el resultado una vez colocadas la tiras de alambre y  la cola, antes de secarse:
Mientras se seca la cola (mínimo 72 horas) y siguiendo con la limpieza, desmontamos los circuitos de la base del teclado y les damos un buen repaso a las gomas utilizando detergente. Por suerte en este caso no han sido afectadas por el pringue del epoxi rojo. Como vemos en la foto, podemos usar tapones para ubicar los tornillos correspondientes a cada sección del aparato y así mantener un cierto orden:

Llega el momento de hacer una sencilla modificación en el aparato que consiste en sustituir el conector de corriente por uno standard de tres polos, así nos quitamos de encima el engorro del cable de dos patas, que puede estar dañado (nuestro caso), pero que sobretodo resulta poco práctico. Los conectores que podemos encontrar en las tiendas de componentes encajan perfectamente:
Otra de las partes conflictivas en este tipo de aparatos son los pulsadores de la botonera. Es muy aconsejable sustituirlos por unos nuevos, es económico y nos aseguramos así tener el aparato 100% funcional. En este modelo hay más de 50 microswitches (de dos patas), así que paciencia para cambiarlos:
Aquí, otra vista de los switches de la botonera, con algunos ya sustituídos:
Otra parte delicada. El diseño de los interruptores de esta botonera principal presenta el gran defecto de que es muy fácil romperlos si se presionan con excesiva fuerza, como ha sido el caso. Para repararlos se puede utilizar también pegamento de contacto, y/o alguna clase de refuerzo, o sustituirlos por unos nuevos:
Otro "problemilla" de este instrumento en concreto es que alguien debió presionar las teclas una vez ya estaban pegadas entre sí y a la base del teclado, y el resultado fué la rotura de una de ellas, ya que el diseño de su sujección no está pensado para aguantar ciertas tensiones. Por tanto hemos tenido que buscar en la Red un repuesto de tecla negra, pero afortunadamente lo hemos localizado en eBay. Esperamos a que llegue el repuesto, lo montamos y ya tenemos el instrumento listo para funcionar de nuevo, a falta de colocar los mandos de los potenciómetros:
Otra importante mejora es aprovechar de alguna manera la capacidad como ROMpler del instrumento (reproductor de muestras en ROM), que es para lo que fué diseñado, y por tanto, de la capacidad de ampliación del instrumento. Hay dos maneras principales, la más económica es mediante la adquisición de una tarjeta de muestras, por ejemplo esta (PCM1-04, Grand Piano 1) que proporciona un sonido de piano mucho más realista:
La otra manera es más cara pero se puede igualmente agregar a la tarjeta pcm y proporcionar muchos más sonidos, en toda una librería de tarjetas organizadas por estilos.
También es implementable otro tipo de tarjeta en la que se guardan nuestros ajustes y sonidos, además de la propia memoria interna, respaldada por una batería CR2032.

Bueno, pues con esto, esto es todo por el momento, y si tiene alguna utilidad para alguien, pues mejor que mejor.