lunes, 8 de mayo de 2017

Reparando mástil de Ukelele

A veces pasan estas cosas. Una caída tonta, por ejemplo la de un borracho tras un concierto, puede conducir a un desastre así. Cuando ocurre se nos pasan por la cabeza toda clase de conjuros y maldiciones contra el responsable, pero después echamos mano de nuestra experiencia para resolver el entuerto y traer de nuevo a la vida al pobre instrumento, que no tiene la culpa de nada. Tranquilos. Respiren. Con paciencia y tacto lo resolveremos. El mástil está partido/quebrado por dos lugares, lo que dificulta bastante el trabajo. En la parte superior y también aproximadamente por la mitad:

El resultado de una estúpida borrachera
 
Mástil partido en dos

 
Vista lateral. Lo que nunca deberíamos ver

Vamos allá. Lo primero será mantener la calma. Preparar nuestro lugar de trabajo y reunir una serie de herramientas. No son muchas pero hay que escogerlas bien. Para empezar, nos hemos hecho con el pegamento adecuado para esta clase de reparaciones: la cola Titebond, de tipo Original. Un pegamento extrafuerte Made in USA que no es barato pero sí muy eficaz. En mi caso conseguido a través de la tienda Comercial Pazos de Madrid (https://www.comercialpazos.com/). Son grandes especialistas en herramientas para tratar la madera y todos sus derivados, y se puede comprar por internet.

Preparando el entorno de trabajo
Tras retirar los restos de las cuerdas, estamos listos para empezar. Tenemos unos sargentos, rollo de cinta de papel adhesivo, un tapón con un poco de agua con el que mezclaremos la cola, pincel, martillo de nylon, cartón, maderitas planas y algo para hacer de cuña, por ejemplo un destornillador pequeño de punta plana. Usaremos también una jeringuilla para inyectar la cola mezclada con agua.

Preparamos el mástil con cinta de papel para protegerlo en los lugares donde colocaremos los sargentos:

Cinta de papel colocada
Preparamos a continuación la mezcla de la cola con agua. Esta mezcla la usaremos al principio para que penetre bien por las juntas, después usaremos la cola tal como viene del bote:

Mezclaremos bien con el pincel
Bien. Vamos con la parte superior. Utilizamos el destornillador plano pequeño como cuña para abrir las heridas con el objeto de que la cola, por gravedad, penetre profundamente:




Acto seguido, con la jeringuilla, introducimos la cola generosamente. Primero bien  mezclada con agua y después tal como viene en el frasco. No hay problema con que rebase un poco, al contrario, es más eficaz así:


Ahora colocamos los sargentos. Para evitar dañar el mástil nos hemos "fabricado" con cartón grueso y unas maderitas planas unas protecciones suficientemente fiables. Apretaremos un poco los sargentos pero sin pasarnos:


Ya que, a continuación, tras proteger la parte superior de la pala con otras "protecciones" de cartón, usaremos el martillo de nylon para golpear (muy) suavemente en la dirección adecuada con el objeto de cerrar esta herida:

Es necesario mucho tacto al golpear aquí
Ahora vamos con la rotura inferior. Como antes, usaremos primero la cola rebajada con agua (en una proporción del 50% aproximadamente), inyectando bien con la jeringuilla:


Posicionamos las protecciones y los sargentos, apretamos un poco y martilleamos otra vez. Tras comprobar que está todo como tiene que estar, apretamos al máximo los sargentos y colocamos el instrumento en un lugar seguro mientras se seca el pegamento.:



Llegados a este punto, una vez bien seco (mejor 48 horas que 24), retiramos los sargentos y las protecciones de papel. Quitamos los restos de cola con un paño húmedo y empleamos la lija, empezando con una de grano medio:


Tras la cual, utilizaremos una lija de grano muy fino (yo usé una del 1000). Esto igualará las posibles diferencias y, aunque queden algunos restos visibles del desastre, no hay que preocuparse: la unión mediante esta cola es más fuerte que la propia madera.


Una vez puestas las cuerdas, este es el resultado final:



Así, con un mínimo de herramientas, mucha paciencia y delicado trabajo manual, hemos recuperado un instrumento que de otro modo parecía condenado al desguace y la basura. Consejo: vigilad muy de cerca a los borrachos, que no se acerquen a los instrumentos!